Slow Food Illes Balears
Cebollas conservándose a la sombra de una higuera. Formentera © SFIB'10

Slow Food ante los transgénicos

Razones para oponerse a los transgénicos

 

La industria de los transgénicos u OMG (organismos genéticamente modificados) promete que las semillas transgénicas producen mayores cosechas evitando el uso de fertilizantes químicos, que los alimentos que los contienen son más nutritivos, y que pueden convertirse en un camino para terminar con el hambre en el mundo. Por lo general, se acepta que, por supuesto, también conllevan riesgos, pero sus beneficios son tan elevados que no hay más remedio que aceptarlos. Sin embargo, una mirada en profundidad a los transgénicos demuestra la falsedad de todas esas afirmaciones.

 

La industria de los OMG se basa en las patentes sobre la biodiversidad, por lo que nuestros alimentos tradicionales están pasando a pertenecer cada vez más a las grandes corporaciones. Los principales cultivos alimentarios tienen su origen en las zonas tropicales y subtropicales de Asia, de África y de América Latina. Estas regiones constituyen una fuente única de material genético para la mejora vegetal, una actividad que durante generaciones han realizado las comunidades campesinas, mejorando los cultivos y las razas ganaderas, seleccionando las semillas o la descendencia animal. La generación y conservación de la biodiversidad agrícola se ha basado en el libre intercambio de las variedades y en el derecho campesino a guardar semilla de su propia cosecha. Pero hoy la industria biotecnológica se está apropiando de esta diversidad, reclamando derechos exclusivos sobre su utilización.

 

Así, la industria ha conseguido ampliar el campo de las patentes más allá de los procesos tecnológicos e incluyendo a los seres vivos, apropiándose de la la biodiversidad para asegurarse el monopolio de su utilización futura, lo que ya se conoce como biopiratería. Numerosas plantas de interés para la medicina y la agricultura han sido protegidas por derechos de propiedad intelectual. En los últimos años se han concedido numerosas patentes sobre los cultivos básicos a media docena de grandes empresas transnacionales, que ostentan un amplio monopolio sobre las semillas y exigen a los agricultores el pago de royalties.

 

La principal amenaza de los OMG es que atentan contra la soberanía alimentaria de todos los pueblos del mundo.
Además de eso, son menos productivas, requieren mayor uso de productos químicos, generan nuevos y graves problemas ambientales y de salud, concentran la propiedad de la tierra, contaminan cultivos de las economías locales y las culturas indígenas, aumentan la dependencia económica de los agricultores creando desempleo y marginación.

 

Por todo ello, desde Slow Food decimos NO a los transgénicos, porque existen razones graves y justificadas, compartidas por numerosos investigadores y científicos, para oponernos a estos productos. He aquí algunas de las más importantes.

 

1. Pérdida de la soberanía alimentaria mundial: alimentos y semillas en manos de cinco corporaciones.
Prácticamente todos los cultivos transgénicos del mundo están en manos de cinco corporaciones: Monsanto, Syngenta (Novartis + AstraZeneca), Dupont, Dow y Bayer (Aventis). Monsanto controla más del 90% de las ventas de agrotransgénicos y tiene el 80% de la biotecnología mundial para este tipo de productos. Las ocho mayores compañías farmacéuticas son también las ocho mayores compañías de pesticidas y de OGM. Aceptar la producción de transgénicos significa dejar a los agricultores en manos de las 5 corporaciones que dominan el negocio y enajenar la soberanía alimentaria de los países.

 

Según las afirmaciones del Dr. Gilles-Eric Séralini, experto de la Comisión Europea en transgénicos, los OMG constituyen “el mayor desafío financiero que jamás ha existido”. “Hay cuatro plantas que alimentan al mundo a nivel intensivo: soja, maíz, arroz y trigo. Las compañías registran patentes sobre las plantas de estos alimentos gracias a los OMG. Quien tenga las patentes y cobre royalties cada vez que alguien las coma o cultive en el planeta será el rey del mundo; por eso las grandes empresas farmacéuticas han empezado a hacer OMG”.
O en palabras de la periodista francesa Marie Monique Robbin, “quien controla las semillas, domina los estómagos”.

 

En los últimos 30 años el mundo ha perdido el 70% de la biodiversidad alimentaria. Los OMG están agravando y acelerando esta enorme pérdida, y si no se actúa con firmeza no habrá vuelta atrás. España se ha convertido en la puerta de entrada de los transgénicos a Europa, porque es el país más permisivo del continente en cuanto a OMG, con unas 100.000 hectáreas dedicadas al cultivo de maíz MON810 de Monsanto (casi todo en Catalunya).



2. Patentes sobre la vida o biopiratería. Todos los transgénicos están patentados, y la mayoría pertenecen a las mismas empresas que los producen. Una patente sobre un ser vivo es un atentado ético y una violación de los derechos de los agricultores reconocidos por las Naciones Unidas. Las patenten obligan a los agricultores a comprar semillas nuevas cada año, y si no lo hacen se convierten en delicuentes: las multinacionales de transgénicos han denunciado a cientos de campesinos americanos por "uso indebido de patente". También se prohíbe a los agricultores el tratar de mejorar la variedad sin pagar derechos. Como novedad se están introduciendo las semillas de tecnología terminator o semillas “suicidas", que obligan al campesino a comprarlas para cada nueva siembra. Al respecto, es muy interesante el documental sobre el caso Percy Schmeiser contra Monsanto: www.percyschmeiser.com

 

Los efectos del monopolio de los OMG son trágicos en la India: según datos oficiales, desde 1997 casi 200.000 agricultores se han suicidado en ese país, sobre todo en los estados de Maharashtra, Andhra Pradesh, Karnataka y Punjab, donde se siembra algodón (bt cotton). Estos suicidios se relacionan con la presencia de monopolios de semillas: la oferta de semillas de algodón en la India está en manos de corporaciones como Monsanto, que han comenzado a controlar a las compañías de semillas locales a través de adquisiciones, sociedades conjuntas y acuerdos de licencias, lo que conduce a monopolios de semillas. Las semillas han dejado de ser un bien común para convertirse en “propiedad intelectual” de empresas como Monsanto, y los agricultores deben pagar derechos por ellas, por lo que se encuentran continuamente endeudados. Para los agricultores, esto implica mayores costos, y para las corporaciones de semillas, mayores ganancias. Este tipo de endeudamiento de por vida ha llevado ya a muchos agricultores al suicidio.
+ info:
www.navdanya.org 
www.vandanashiva.com 


3. Más caros, menos rentables, más químicos. En el caso de un cereal tan básico como el maíz, la investigación sobre los OMG se ha centrado en dos supuestas "ventajas": la resistencia al parásito barrenador del maíz y al herbicida glifosato. Los partidarios de los OMG sostienen que estos permiten reducir el uso de productos químicos sintéticos, pero está demostrado que la rotación de cultivos es la única manera de luchar contra el barrenador del maíz, y la resistencia a herbicidas flexibiliza el uso de química en los campos. Los cultivos transgénicos también producen menos: el cultivo más extendido es la soja tolerante a herbicidas (61% del volumen de transgénicos en el mundo), que produce entre un 5-10% menos que la soja no transgénica. Por último, las semillas transgénicas son más caras que las convencionales, por lo que un hipotético aumento de producción no compensa el gasto extra en semilla. Cada vez hay más agricultores que no pueden elegir: ya no tienen sus propias semillas, por tanto mantienen fuertes ataduras, relaciones de dependencia con las multinacionales semilleras, a falta de otras opciones alternativas en el mercado.

 

4. Una tecnología repleta de incertidumbre. Los transgénicos son organismos a los que se les ha insertado material genético, generalmente de otras especies, por métodos artificiales. Se trata de una tecnología que presenta enormes incertidumbres y efectos colaterales impredecibles, porque trabaja con organismos vivos que se reproducen en el ambiente, fuera de control de quienes los han creado. Desde que los OMG empezaron a ser estudiados, hace unos 30 años, prácticamente la investigación se ha centrado solo en tres productos: maíz, soja y colza. Se sabe que las plantas no soportan demasiado bien las modificaciones genéticas, y la ciencia parece confiar en el azar.
En lo que a salud se refiere, ni los científicos ni las multinacionales de los OMG saben qué efectos pueden tener en la salud humana y animal. En países como Alemania o Francia ya se han prohibido algunos cultivos transgénicos.

 

Pero científicos, consumidores y gobiernos ven cada vez más claro el importante papel de la agricultura local en la protección de áreas locales, la defensa del paisaje y la lucha contra el cambio climático. La investigación moderna debe apoyar la agricultura sostenible y atender sus necesidades reales.

 

5. Contaminación de cultivos convencionales y orgánicos. Apenas hay estudios sobre el impacto de los OMG en los cultivos tradicionales y en la naturaleza. Pero en productos como el maíz modificado, en México se ha demostrado que los transgénicos contaminan el resto de cultivos a través del polen, el viento y los insectos. Se ha comprobado que el polen del maíz Bt afecta a las mariposas Monarca. En países de gran biodiversidad los riesgos se multiplican. Los agricultores orgánicos, biodinámicos y convencionales no pueden estar seguros de que sus productos no están contaminados por OMG.

 

La agricultura es parte de un sistema de vida que incluye la fauna silvestre, el ciclo del agua, el viento y las reacciones de los microorganismos del suelo. Por ello, por sentido común, el efecto de los cultivos transgénicos no puede limitarse a la superficie del campo en el que se están cultivando. Se supone que, tarde o temprano, los cultivos transgénicos contaminarán el resto de cultivos, convencionales o ecológicos, y llegarán al consumo, destruyendo nuestra libertad de elegir qué comemos.

 

6. No combaten el hambre. Las Naciones Unidas sostienen que la agricultura familiar puede proteger a los sectores de población en riesgo de desnutrición. Pero las multinacionales de los OMG afirman que son precisamente estos los que podrán terminar con el hambre del mundo y afrontar el alarmente aumento de población. Sin embargo, desde que comenzaron a comercializarse los OMG, hace unos 15 años, el número de personas hambrientas ha crecido espectacularmente, como lo han hecho los beneficios de estas empresas.

 

La causa del hambre no es la baja producción de alimentos: actualmente se produce el equivalente a 3.500 calorías diarias por habitante del planeta, unos 2 kilos diarios de alimentos por persona. El hambre no es un problema tecnológico, sino de injusticia social, desequilibrio en la distribución de los alimentos y la tierra necesaria para sembrarlos.
+ info:
Obesos y famélicos. El impacto de la globalización en el sistema alimentario mundial, Raj Patel.

 

7. Ataque a la soberanía alimentaria local. Los cultivos de OMG empobrecen la biodiversidad, ya que requieren grandes superficies y un sistema de monocultivo intensivo. En Baleares, una parte significativa de nuestra economía agrícola y alimentaria se basa en la enorme diversidad de productos locales con identidad propia, que se verían seriamente amenazados. Ni que decir de los elevados riesgos de contaminación que existen en un territorio insular.

 


¿Y qué podemos hacer?

 

Sólo los alimentos orgánicos o ecológicos están libres de contaminación de OMG, porque son los únicos que garantizan que durante toda la cadena productiva (también en el caso del ganado) no se han utilizado productos ni piensos que puedan contenerlos.

 

Greenpeace España actualiza periódicamente su Guía roja y verde de alimentos transgénicos, donde aparecen numerosas marcas que garantizan o no la presencia de OMG en sus productos: http://www.greenpeace.org/espana/Global/espana/report/transgenicos/Textos-listado-5edicion.pdf

 

Los consumidores debemos leer con atención las etiquetas de lo que compramos para localizar posibles ingredientes transgénicos, y optar siempre que sea posible por alimentos locales, de temporada, poco elaborados, y a ser posible ecológicos.

 

Enlaces:

 

MALLORCA LLIURE DE TRANSGÈNICS. Plataforma local de entidades para frenar el avance de los cultivos transgénicos.
www.transgenicsfora.balearweb.net

 

Guía roja y verde de los Transgénicos. Greenpeace España.
http://www.greenpeace.org/espana/Global/espana/report/transgenicos/Textos-listado-5edicion.pdf

 

Stevia, la dulce revolución como respuesta a la biopiratería.

 

Documentales:

 

El mundo según Monsanto
Un documental en profundidad sobre el dominio de una de las compañías más poderosas en la agricultura industrial. Por Marie-Monique Robbin, producido por arte.tv
http://twilightearth.com/news/the-world-according-to-monsanto-full-documentary


 
The Future of Food
Hay una revolución en marcha, Deborah Koons Garcia, 2005
www.thefutureoffood.com


 
David versus Monsanto
El relato de la batalla del agricultor Percy Schmeiser contra Monsanto, Bertam Verhaag.
www.percyschmeiser.com/DVD.htm http://www.youtube.com/watch?v=OLzELDt3d2I

 



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